Contaminación en México es tan fuerte que los peces ya no saben quién es su pareja
Unos peces de la Huasteca empezaron a procrear híbridos porque el agua está tan sucia que perdieron el olfato y ya no distinguen a su propia especie.
Unos peces de la Huasteca empezaron a procrear híbridos porque el agua está tan sucia que perdieron el olfato y ya no distinguen a su propia especie.
En el verano de 1972, el mundo entró en crisis por unos collares de semillas tropicales que prometían estilo exótico pero entregaban toxinas dignas de una flecha indígena.
Un equipo de ingenieros en Singapur diseñó un equipo de buceo impreso en 3D para que las cucarachas de Madagascar puedan nadar sin ahogarse.
Un millón de personas salieron a las calles de la capital para celebrar que el equipo nacional logró clasificar a octavos de final.
El gobierno chino ha plantado 66 mil millones de árboles en su Gran Muralla Verde y, según un estudio, los pinos oficiales crecen más rápido que los silvestres.
La afición mexicana ha sustituido el análisis táctico por una pregunta existencial que busca justificar la esperanza ciega rumbo al Mundial 2026.
Un activista de camiseta psicodélica y cuenta de Instagram se topó con el dato incómodo de que lavar la ropa gasta más agua que alimentar a los chatbots.
Un grupo de científicos descubrió que ciertas bacterias utilizan fibras microscópicas para pescar fragmentos de ADN del ambiente y volverse inmunes a los antibióticos.
Un estudio revela que el cerebro de los gatos envejece casi igual que el humano, dejando claro que los ratones no tienen la dignidad biológica para representar la senectud.
Un estudio de la Universidad de Barcelona reveló que algunos ejemplares de jirafas pueden resolver sumas mentales, aunque la resta sigue siendo su kriptonita.
La Generación Z y la Alfa han decidido que el nuevo lujo es el "cosplay de clase obrera", donde vestir ropa rota y desgastada es la mejor forma de presumir que se puede pagar.
Un cineasta estadounidense fue condenado a 30 meses de prisión tras decidir que los 55 millones de dólares para una serie de ciencia ficción eran, en realidad, capital semilla para sus apuestas personales.