La ciudad quedó prácticamente paralizada entre el Ángel de la Independencia y diversos puntos estratégicos, donde la marea tricolor festejaba que el equipo alcanzó la fase eliminatoria de la Copa del Mundo 2026.
El triunfo, calificado como histórico, permitió que la Selección se instalara en los octavos de final, detonando una movilización masiva que borró el tráfico y el orden público en el centro de la ciudad.
El despliegue de alegría fue proporcional a la expectativa básica de cualquier torneo internacional.
México ya puede empezar a sufrir en la siguiente ronda.