El director de 47 Ronin recibió entre 2018 y 2020 una suma total de 55 millones de dólares para producir White Horse. Sin embargo, el proyecto nunca llegó a la pantalla porque el dinero tomó un rumbo más emocionante: opciones bursátiles especulativas, criptomonedas y una colección de artículos de lujo.
Según el fiscal federal Jay Clayton, el cineasta prefirió el riesgo del mercado financiero sobre el riesgo de dirigir una serie. Para justificar el desvío de fondos, la defensa argumentó que el director se encontraba bajo una "enorme presión" profesional y atravesaba un divorcio "increíblemente conflictivo".
Incluso Keanu Reeves intervino escribiendo una carta al juez para pedir clemencia. El actor describió a su amigo como un "artista excepcional" con una tendencia particular al "autoboicot" por querer hacer demasiado.
La justicia de Nueva York determinó que el director es culpable de fraude y blanqueo de dinero. Además de la cárcel y tres años de libertad condicional, la sentencia incluye el decomiso de 11 millones de dólares y una multa de 700 dólares.
Al final, la serie de ciencia ficción resultó ser un experimento real sobre cuánto tiempo tarda Netflix en notar que su presupuesto se convirtió en Bitcoin.