El parque tiene 74 hectáreas y es el pulmón más grande de la capital poblana. También es el lugar donde empezó a desmoronarse el ejército francés en la Batalla del 5 de Mayo de 1862 y resguarda vestigios arqueológicos del año 200 d.C. custodiados por el INAH.
A pesar de este peso histórico y cultural, la gestión municipal anterior prometió invertir 6.5 millones de pesos en el rescate del espacio. El resultado de esa ambiciosa inversión fue una sola cancha de pádel.
Los integrantes de la asociación señalaron que la zona nororiente de la ciudad está desperdiciada en materia de turismo y medio ambiente. Según el colectivo, la falta de áreas verdes dignas solo sirve para que los poblanos se peleen más entre sí.
De hecho, citaron datos del Inegi para recordar que el 72.2% de los habitantes ha tenido conflictos vecinales, tensiones que, según ellos, se podrían mitigar si el gobierno priorizara el bosque urbano sobre los deportes de moda.
Hasta hoy, los vestigios arqueológicos siguen ahí, esperando que alguien se anime a jugar un set.