Entre enero y marzo, el organismo que dirige Octavio Romero soltó 13 mil 110 millones de pesos en créditos para casas "económicas". Lo curioso es que, mientras el número de créditos subió apenas un 13.1 por ciento, la lana entregada saltó casi un 40 por ciento.
En lenguaje ciudadano: el Infonavit decidió que cada trabajador se endeude, en promedio, un 20.6 por ciento más, aunque su sueldo no se haya movido ni un centavo.
El Instituto justifica este despliegue de generosidad financiera explicando que hay una "brecha" entre los salarios y la inflación de la vivienda. Básicamente, como las casas están más caras, la solución es que la gente pida préstamos más grandes que no puede pagar.
El resultado es un éxito rotundo en el rubro del fracaso: la morosidad ya es récord y alcanzó el 21 por ciento en 2025.
Para los especialistas, este plan es la receta perfecta para multiplicar los cementerios de casas abandonadas, especialmente en municipios como García y Juárez, en Nuevo León, donde las propiedades vacías sirven principalmente para que la delincuencia se instale cómodamente.
Mientras tanto, el Gobierno federal prometió construir 77 mil viviendas económicas en Nuevo León, pero cerró el 2025 con apenas 3 mil 601. Para cumplir la meta, tendrían que construir casas a un ritmo del 307.7 por ciento anual, una cifra que suena más a fantasía que a obra pública.
Al rato van a ser casas abandonadas y créditos vencidos porque no ha mejorado la capacidad de pago de la gente, advirtió un desarrollador.
El Infonavit ya tiene todo listo para asegurar que el récord de casas vacías sea imbatible.