La bióloga Glaucia Silva desarrolló en 2020 un método pedagógico donde los videos musicales de la cantante estadounidense servían como material didáctico para explicar la botánica. El sistema, que básicamente consiste en analizar la flora que aparece en los clips de la artista, parecía una solución brillante para atraer a los estudiantes.

Sin embargo, la armonía se acabó cuando Silva descubrió que un autor español publicó un libro donde replicaba el método casi al pie de la letra. Lo que empezó como una estrategia educativa terminó en una demanda por plagio, convirtiendo la taxonomía vegetal en un campo de batalla legal.

Mientras los académicos discuten la propiedad intelectual de analizar videoclips, el mundo científico ahora debe decidir quién es el dueño oficial de la relación entre el pop y las plantas.

El caso sigue en el juzgado, pero el método ya logró que los alumnos le pusieran atención a algo que no fuera el celular.