La galaxia, bautizada con el nombre poco poético de RAD-BAARG, es lo que los expertos llaman una "galaxia radio gigante". Estas estructuras suelen ser simétricas, como dos globos inflados a los lados de un agujero negro supermasivo que escupe partículas cargadas. Sin embargo, la RAD-BAARG decidió ignorar el manual de estilo y adoptar una silueta asimétrica y agresiva.

El hallazgo fue obra de Pranim Limbo, un ciudadano entusiasta de la astronomía que revisaba imágenes del telescopio LOFAR. Al parecer, Limbo vio lo que los profesionales habían pasado por alto: una estructura de 2.3 millones de años luz que parece un equipo de arquería cósmica.

Según el estudio publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la forma no es un error de renderizado, sino el resultado de un choque violento. La galaxia se está desplomando hacia un cúmulo cercano, atravesando gas caliente a una velocidad que supera la del sonido en ese medio.

Este movimiento creó un frente de choque similar al estruendo sónico de un avión de combate. Uno de los chorros de plasma chocó contra esa pared de gas, doblándose hasta formar un arco de 1.8 millones de años luz, mientras que el otro chorro se retorció en una "S" que termina en una flecha.

Ananda Hota, investigador principal del proyecto, confesó que en 25 años de carrera no había visto nada igual. Para los astrónomos, capturar este fenómeno es como darle al centro del blanco, ya que el gas circundante suele ser demasiado tenue para detectarse.

Por ahora, la galaxia se queda ahí, suspendida en el vacío, esperando que nadie jale la cuerda.