La playa de Dameisha, un tramo de arena de 1.8 kilómetros, se ha vuelto famosa por ser un destino donde es más probable chocar con un desconocido que tocar el agua. Para combatir el hacinamiento, el gobierno local decidió que, de mayo a octubre, solo podrán entrar 80,000 personas por día.
Para asegurar su lugar en la arena, los visitantes ahora deben usar un sistema de citas previas. Aunque la cifra de 80,000 parece excesiva, es un intento de control frente a los días en que la playa ha llegado a albergar a 200,000 personas simultáneamente.
El éxito del lugar es, en parte, culpa de la eficiencia del transporte público. Dameisha cuenta con varias líneas de autobuses y una estación de metro justo enfrente, lo que, sumado a que el acceso es gratuito, convierte la visita en un trámite demasiado sencillo para la cantidad de gente que quiere ir.
En plataformas como TripAdvisor, los turistas se quejan de que el lugar está tan saturado que resulta imposible llegar a la orilla del mar. A pesar de las críticas y de que las fotos de las multitudes se vuelven virales por lo absurdas que lucen, la demanda no baja.
Ahora el acceso es por turno, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: intentar que el mar sea visible entre tanta gente.