La instalación, que sirvió como trofeo para la campaña de deportaciones de Donald Trump, duró apenas un año. El centro fue montado en julio de 2025 sobre un antiguo aeródromo cercano al Parque Nacional de los Everglades, un humedal que es Patrimonio Mundial desde 1979.
Para lograr la instalación, la administración del gobernador Ron DeSantis utilizó poderes de emergencia para tomar el aeropuerto propiedad del condado, después de que las autoridades locales rechazaran una oferta de compra de 20 millones de dólares.
El costo de mantener el centro fue de más de un millón de dólares diarios. A cambio, el gobernador DeSantis presumió que la obra "cumplió su misión" al facilitar casi 30 mil deportaciones adicionales.
Sin embargo, el centro no solo acumuló demandas por maltratos a los migrantes, sino también por el daño ambiental. Tanto el estado como el condado confirmaron que la construcción dejó heridos al entorno y a la pista de aterrizaje.
La alcaldesa del condado, Daniella Levine Cava, celebró la devolución del terreno y señaló que el centro nunca debió construirse. Ahora, las autoridades locales evalúan ceder las 10 mil hectáreas al Servicio de Parques Nacionales para evitar que vuelvan a intentar poner una cárcel en el pantano.
Por ahora, el condado espera a que la administración de DeSantis repare los daños en el terreno.