El Ministerio de Justicia y el Ayuntamiento de Westminster se encuentran en una pelea costosa contra la pintura. Según datos obtenidos por el diario The Times, el erario público ha financiado operativos de limpieza y custodia que ya superan las 150 mil libras esterlinas.
El gasto más fuerte se concentra en la fachada del Tribunal Supremo de Justicia. En este edificio, catalogado como patrimonio, apareció un mural de un juez atacando a un manifestante. Para deshacerse de la imagen, el gobierno gastó 50 mil libras en intentos de remoción y otras 35 mil en custodiar el lugar.
Los contratistas intentaron usar tecnología láser para borrar la obra, pero los resultados no han sido satisfactorios. Si el Ayuntamiento de Westminster decide que el trabajo quedó mal, la última opción es extraer y reemplazar las piedras del edificio.
Otras dos intervenciones sumaron a la cuenta. Una estatua de un hombre con una bandera en Waterloo Place costó casi 60 mil libras en barreras y administración. Por otro lado, unas pirañas pintadas en una garita policial obligaron a retirar la estructura completa por 2,200 libras; la garita terminó en el London Museum.
Mientras Nick Timothy, secretario de justicia en la oposición, califica el hecho como un escándalo y pide que el artista pague la cuenta, críticos de arte señalan que el trabajo de Banksy democratiza el acceso a la cultura.
Hasta ahora, el láser no ha podido con el artista.