El delantero mexicano decidió compartir sus penas profesionales, detallando que el fútbol no es un juego sino un negocio donde controlan hasta cómo respira. Según el jugador, el estrés de tener un chef privado que le pese las porciones y la prohibición de subir a una moto son sacrificios que pesan en su salud mental.

Ricardo Casares, conductor de Venga la Alegría, no dejó pasar la oportunidad de darle una clase de realidad vía Instagram. El presentador le recordó que, mientras el futbolista se estresa porque cuiden su cuerpo, la mayoría de los mexicanos descuida el suyo porque solo alcanza para comer carbohidratos.

Casares contrastó la tragedia de no poder viajar a la nieve con la de quienes cruzan el desierto para buscar una vida mejor, y comparó la angustia de las multas deportivas con las "multas" que la salud cobra en forma de diabetes.

El conductor también mencionó a los repartidores que pasan todo el día sobre una moto —precisamente lo que el jugador evita para no lesionarse— con la esperanza de comprarse un jersey del futbolista.

Al final, el presentador lamentó que el delantero no supiera que, en México, el promedio del primer empleo informal es a los 16 años, justo la edad en la que el "Chicharito" se quejaba de no poder ir a fiestas.

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