El programa Praise the Lord, de la Trinity Broadcasting Network, informó a sus cinco millones de espectadores que la Unión Soviética había cavado un hoyo directo hacia el Hades. Según el relato, los rusos bajaron un micrófono resistente al calor y captaron los lamentos de almas atormentadas en un ambiente que superaba los 980 grados Celsius.

La narrativa alcanzó su punto máximo cuando la cadena reportó que una figura alada, similar a un murciélago, emergió del agujero para surcar el cielo siberiano. Para los productores, este era el comprobante definitivo de que en la tundra existía el "Pozo al Infierno".

El montaje comenzó a desmoronarse cuando se descubrió que el proyecto de perforación no estaba en Siberia, sino en la Península de Kola, cerca de la frontera con Noruega. Además, resultó que el audio de los pecadores era en realidad un bucle de sonido de la película de terror Baron Blood de 1972. El toque final lo dio un profesor noruego, quien confesó haber inventado lo del demonio alado solo para ver qué tan ingenuos eran los productores del programa.

En la realidad, los soviéticos sí cavaron el agujero más profundo del planeta, el Pozo Superprofundo de Kola, con el objetivo científico de alcanzar la discontinuidad de Mohorovičić para entender la corteza terrestre. La obra tomó 20 años y alcanzó los 12 kilómetros de profundidad, superando la altitud de vuelo de la mayoría de los aviones comerciales.

Desde 2008, el sitio está sellado con una tapa de acero del tamaño de un plato. Aunque el mito sigue vivo en TikTok y YouTube, el pozo es demasiado estrecho para que alguien caiga en él, y mucho menos para que salga un demonio.

El audio de los condenados sigue sonando, pero ahora solo en las laptops de quienes creen en el cine de serie B.