El animal, bautizado como Nanaimoteuthis haggarti, vivió hace millones de años y ahora es tendencia en medios científicos. El problema es que no hay brazos, ni cuerpo, ni un esqueleto que respalde la cifra de 18.6 metros. Solo hay un pico de quitina que sobrevivió al tiempo mientras el resto del bicho se deshizo por completo.
Para llegar a la cifra del coloso, los científicos aplicaron una técnica de escalado en dos pasos. Primero, usaron la medida del pico para calcular cuánto medía el manto y, después, usaron ese manto para adivinar cuánto medían los brazos.
El cálculo se basa en la fe de que las proporciones de los pulpos actuales se mantengan idénticas desde la era de los dinosaurios y que el ejemplar encontrado no tuviera, precisamente, un pico inusualmente grande para su tamaño.
La imagen del kraken patrullando los océanos es una recreación divulgativa. En la realidad, la ciencia sostiene la existencia de un monstruo marino basándose en una pieza que cabe en la palma de la mano.
Todo el imperio del Nanaimoteuthis haggarti depende de un pico de 8 centímetros.