La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) había intervenido el 4 de agosto un sitio de manejo de fauna silvestre en el ejido Finisterre, en Francisco I. Madero, luego de que alguien denunciara el lugar. En el operativo, la autoridad confiscó a 17 animales, incluyendo llamas, una avestruz, iguanas y al dromedario que ahora es tendencia.
El predio fue clausurado totalmente porque no tenía registro ante Semarnat, carecía de un plan de manejo y, lo más básico, los dueños no pudieron demostrar que los animales fueran legales. El caso ya está en manos de la Fiscalía General de la República por posesión ilegal de vida silvestre.
Sin embargo, la custodia precautoria resultó ser más una sugerencia que una orden. Apenas cinco días después de la clausura, el camello volvió a las calles y fue captado en video siendo montado por un joven durante una cabalgata local.
Mientras la autoridad no explica cómo el animal salió del predio asegurado, el supuesto dueño, Joseph Isaac Contreras, afirmó que sigue haciendo trámites para regularizar el espacio y montar un zoológico. Entre sus prioridades está recuperar a "Nino", un mono que, según Contreras, es parte de su familia.
La Profepa sostiene que el dromedario y el resto de los ejemplares permanecen bajo custodia en el mismo sitio, aunque las imágenes de la cabalgata sugieren que el animal tiene mejor movilidad que el expediente administrativo.
En el ejido, la fuga no se celebró con reportes policiales, sino con música: el dromedario ya tiene un corrido.