El compositor alemán Hans Werner Henze tenía todo listo para presentar La balsa del Medusa el 9 de diciembre de 1968. La pieza era, básicamente, un réquiem para el Che Guevara, lo que garantizaba que el público llegara con el ánimo adecuado para el conflicto.

El problema empezó cuando el teatro se llenó de banderas rojas y negras. En lugar de unirse en el sentimiento revolucionario, comunistas y anarquistas se dedicaron a intentar quitarse las banderas unos a otros. El coro, que se supone debía cantar, decidió que era más productivo rebelarse contra la obra.

La situación escaló hasta que la policía llegó para poner orden cargando parejo contra todos los bandos. En el caos, los oficiales no hicieron distinciones ideológicas y arrestaron también al libretista de la obra, Ernst Schnabel.

Henze subió al escenario para intentar calmar los ánimos, pero el público estaba más interesado en la disputa interna que en la partitura. Ante la imposibilidad de dar el estreno, el compositor optó por dirigir a los sobrevivientes en unos cantos a Ho Chi Minh antes de que la autoridad desalojara el lugar definitivamente.

Al final, la policía logró lo que la música no pudo: que los revolucionarios dejaran de pelear porque ya estaban todos detenidos.