El encuentro de octavos de final de la Copa Ecuador dejó de ser un asunto de goles para convertirse en un duelo de abogados. Tras el partido, ambos clubes decidieron que la vía más eficiente para avanzar de ronda no era el balón, sino la Comisión Disciplinaria.

Todo empezó cuando el conjunto manabita presentó un reclamo contra Barcelona SC. El argumento de Liga de Portoviejo es que el jugador Erick Mendoza ya había disputado los dieciseisavos de final con otro equipo, el Delfín, antes de ser transferido al club torero, lo cual prohibiría su participación en la misma etapa del torneo.

Lejos de esperar el veredicto, Barcelona SC aplicó la de "el que pega primero pega dos veces" y respondió con su propia denuncia. El club amarillo sostiene que Dalo Bucaram, futbolista de Liga de Portoviejo, no estaba habilitado porque su solicitud de inscripción no se presentó con las 72 horas de anticipación que exige el reglamento.

Ahora, la Federación Ecuatoriana de Fútbol tiene la tarea de revisar papeles y plazos para decidir quién cometió la infracción más técnica. Mientras tanto, Barcelona SC sigue clasificado a cuartos de final, aunque el resultado depende de quién lea mejor las letras chiquitas del manual.

El partido sigue jugándose, pero ahora es con expedientes.