El Gobierno ruso ofrece a los familiares de los soldados caídos sumas que oscilan entre los 5 y 8 millones de rublos, aproximadamente 100 mil dólares, como consuelo por la pérdida. El sistema, diseñado para tranquilizar a los reclutas, resultó ser un modelo de negocio ideal para quienes no tienen problema con la viudez prematura.

En San Petersburgo, una mujer descubrió que su padre se había casado con alguien 22 años menor que él. La nueva integrante de la familia no perdió el tiempo: dos días después de la boda, el señor partió a Ucrania, donde murió fusilado. La esposa, a quien la hija nunca conoció, ya había cobrado el cheque.

El fenómeno es tan común que ya llegó a las inmobiliarias. Marina Orlova, una agente de bienes raíces, explicó en un video viral que la estrategia es sencilla: buscar a un soldado, esperar a que muera y comprar un departamento barato con el dinero del seguro. Orlova terminó con una sentencia suspendida y la obligación de pedir perdón a los soldados y sus esposas reales.

La red de "viudas negras" no opera sola. En Primorsky Krai, las autoridades investigan a un suboficial, un sargento y un contador militar. El trío presuntamente ayudaba a reclutar hombres, organizaba las bodas y se aseguraba de enviar a los recién casados a las misiones más peligrosas para repartirse la ganancia.

Para algunos, es una tragedia; para otras, es simplemente hacer negocios.