La intervención policial, que inició como un operativo estándar contra el ruido, terminó en una reunión de 60 personas con música en vivo y banquete, todo dedicado a Henrietta, la mascota alada.

Tras inspeccionar el lugar y confirmar que el ambiente era tranquilo, los oficiales decidieron no cancelar el evento. La única condición impuesta por la autoridad para dejar que la fiesta siguiera su curso fue bajarle al volumen de la música.

El caso se volvió viral en redes sociales, donde los usuarios celebraron tanto la devoción del dueño como la flexibilidad de los policías, quienes prefirieron el diálogo antes que clausurar el festejo aviar.

Hasta el momento no se ha precisado la ciudad ni el país donde ocurrió el despliegue, ya que no existe un reporte oficial que identifique la ubicación exacta.

La policía se retiró, pero Henrietta sigue sin dar declaraciones.