El Ministerio de Deportes y Recreación (Miderec) decidió que la forma más eficiente de gestionar el presupuesto es repartir millones de pesos según el color del metal que traigan los atletas. Hasta ahora, la delegación ha sumado 98 medallas, lo que convierte el medallero en una hoja de cálculo bastante costosa para el erario público.
El esquema de pagos es preciso: un oro individual vale 300 mil pesos, la plata 150 mil y el bronce 100 mil. Pero el negocio real está en las federaciones, que cobran hasta 700 mil pesos por cada medalla de oro que alguien más gane.
Para los entrenadores también hay tajada, con premios que llegan a los 200 mil pesos por el primer lugar. En el caso de los deportes colectivos, las cifras suben de tono: un oro en equipo dispara el pago a 3.2 millones de pesos.
Para evitar que la cuenta se salga de control, el Gobierno aplicó una regla de austeridad selectiva: el que gane varias medallas solo cobra la más cara. Así, atletas como Francesca Pigozzi, que consiguió tres bronces y una plata, se quedan con el premio de la plata y el resto se considera, presumiblemente, satisfacción personal.
La cifra final de los 90.6 millones es apenas una estimación, ya que el Ministerio aún no sabe cuántos entrenadores hay que pagar ni cómo cobrar los equipos mixtos de judo y taekwondo.
El Estado sigue sumando medallas y restando ceros a la cuenta bancaria.