El plan es sencillo: para que la "IA democrática" no pierda contra la "IA autoritaria", Estados Unidos debe quitarle el freno a las corporaciones.

En un documento entregado a la presidencia estadounidense, OpenAI plantea que cualquier regulación sería un obstáculo peligroso frente al avance chino. La lógica de la firma es que la mejor forma de defender la libertad es permitiendo que un puñado de ejecutivos de Silicon Valley operen sin supervisión estatal.

El planteamiento deja una duda razonable sobre dónde queda la democracia en un modelo donde el control total recae en los dueños del código.

Para OpenAI, la solución al autoritarismo es la autocratización tecnológica.