El experimento, coordinado por primatólogos de la Universidad de Emory y expertos en computación del Instituto de Tecnología de Georgia, consiste en una caja artesanal equipada con cámara, pantalla táctil y un dispensador de rebanadas de plátano seco.
El sistema, bautizado como CapuchinAI, activa la pantalla en cuanto detecta la cara de un primate. Si el mono toca la superficie, la máquina escupe la recompensa.
Según los investigadores, el proceso de aprendizaje fue casi inmediato. Un mono dominante comenzó el protocolo dándole un golpe a la caja, pero terminó descubriendo que el secreto estaba en la pantalla. Federico Sánchez Vargas, coautor del estudio, señaló que fue sorprendente ver qué tan rápido el animal comprendió la mecánica del intercambio.
Al final del programa piloto, 16 capuchinos interactuaron con el dispositivo y 10 lograron dominar la técnica. Mientras algunos usaban las manos, otros optaron por darle besos a la pantalla para obtener su dosis de fruta. Ocho de ellos desarrollaron una asociación "robusta" con la máquina y regresaban constantemente a machacar el botón del plátano.
Marcela Benítez, también parte del equipo, explicó que el objetivo es estudiar la cognición fuera del laboratorio, ya que el cerebro primate evolucionó en entornos competitivos y no entre paredes blancas.
La siguiente versión del aparato será más sofisticada. Los científicos planean que la IA reconozca a cada mono individualmente para asignarles "niveles" de dificultad y evaluar su memoria y control de impulsos. Para evitar que los más intensos monopolicen el recurso, la máquina tendrá un límite de recompensas por sesión.
El casino ya tiene sus primeros clientes frecuentes.