El paciente ingresó al All India Institute of Medical Sciences con nódulos que no cicatrizaban desde hacía dos meses. Al principio, el adolescente intentó convencer a los médicos de que simplemente se había cortado con un objeto filoso, pero la evidencia física no coincidía con su versión.

Ante la sospecha de abuso de sustancias, el caso pasó a psiquiatría. Ahí el joven confesó que se había inyectado mercurio en tres ocasiones, material que obtuvo rompiendo un termómetro y un baumanómetro.

El equipo médico confirmó la presencia de depósitos radioopacos en el tejido subcutáneo mediante radiografías y tomografías. Aunque no se detectaron niveles tóxicos en sangre, el análisis de orina mostró una concentración de 0.139 mg/L, superando por mucho el rango normal de 0.020 mg/L.

Según el reporte del Journal of Laboratory Physicians, el menor actuó inspirado en la franquicia de X-Men. Aunque el documento menciona al personaje Mercury, este mutante nunca ha aparecido en las películas, por lo que se presume que el joven intentaba emular a Wolverine.

Para solucionar el problema, el paciente fue sometido a una cirugía para extirpar la piel y el tejido afectado mediante guía radiológica, proceso que terminó con un injerto de piel.

Durante la evaluación, los médicos descubrieron que este no era el primer experimento biológico del joven, quien anteriormente se había dejado morder por arañas en repetidas ocasiones para intentar imitar a Spiderman. Los especialistas señalaron que el paciente presentaba un coeficiente intelectual normal.

El joven ya tiene el injerto, pero sigue esperando la llamada de Marvel.