El cine Kinepolis, ubicado cerca del Atomium, se ha convertido en un imán de turistas que no se conforman con el IMAX convencional. La sala cuenta con una resolución 18K y una pantalla con la altura de un edificio de seis pisos, lo que ha provocado que personas viajen desde Alemania, Rumanía, Dubái y hasta Guatemala solo para entrar a la función.

El director Christopher Nolan insiste en usar celuloide y bobinas gigantes para sus filmes. En este caso, la película utiliza un rollo de 640 kilómetros de película en celulosa, una distancia equivalente al trayecto entre Bruselas y Berlín, que dos empleados deben acomodar a mano cada vez que termina la proyección.

Solo existen 41 salas en el mundo capaces de proyectar el filme en este formato; la gran mayoría están en Estados Unidos y Canadá, dejando a Bruselas como el destino predilecto para los europeos y los muy motivados.

Stijn Vanspauwen, responsable de marketing del cine, confesó que en 25 años de carrera no había visto algo similar, especialmente en la era del streaming. El interés fue tal que el cine tuvo que abrir la venta de boletos por internet a otros países tras un video de Instagram que alcanzó el millón de vistas.

Las entradas cuestan 30 euros y están agotadas hasta finales de agosto. Petrus, un chileno residente en Dubái que hizo el viaje, describió la experiencia como enfrentarse a una "pared gigante".

Hasta ahora, el cine ha vendido 70,000 boletos a personas que prefieren cruzar el océano que ver la película en una pantalla normal.