La ciencia ha llegado a un punto donde la taxonomía y el consumo de manga convergen en el mismo artículo académico. Un equipo de expertos acaba de publicar en la revista ZooKeys el descubrimiento de un género de escarabajos llamados Luffy, nombrados así porque tienen mandíbulas y antenas tan largas y delgadas que parecen hechas de goma.
Según los autores, las proporciones estiradas de los insectos les recordaron inmediatamente a la capacidad del protagonista de la serie para extender sus extremidades.
Hasta ahora se han identificado dos especies. La primera, Luffy schillhammeri, fue hallada en bosques de China y lleva el nombre de un doctor del Museo de Historia Natural de Viena. La segunda, Luffy nika, encontrada en Laos, es la que lleva el fanatismo al siguiente nivel: el nombre hace referencia al "despertar" de la fruta del diablo del personaje, específicamente al Gear 5.
Los científicos justifican que este escarabajo en particular tiene bandas de vello blanco en su cuerpo que recuerdan a la forma nubosa y blanca que adopta Luffy en dicha transformación.
Más allá de las referencias otaku, el hallazgo tiene un valor técnico. Fang-Shuo Hu y Alexey Solodovnikov, del Museo de Historia Natural de Dinamarca, señalan que estos bichos ayudan a llenar un hueco en el árbol evolutivo de los escarabajos del grupo Ocypus, posicionándose como el grupo hermano del linaje Eucibdelus.
Los investigadores esperan que usar nombres de anime ayude a que la taxonomía biológica sea más accesible y atractiva para los jóvenes, demostrando que la investigación seria también puede ser creativa.
Al final, la ciencia admite que su principal fuente de inspiración taxonómica es el anime.