Olof Kyros Gustafsson, quien se hacía llamar “El Silencio”, resultó condenado por un juez federal en Los Ángeles. El esquema consistía en usar la marca Escobar Inc., registrada en Puerto Rico, para comercializar desde teléfonos plegables hasta una criptomoneda física, todo bajo la imagen del fallecido líder del Cártel de Medellín.
El catálogo de Gustafsson era ambicioso pero vacío. Ofrecía lanzallamas y el modelo Escobar Gold 11 Pro a precios ridículamente bajos para atraer clientes. El problema era que ninguno de los artículos existía.
Para que la gente creyera en el negocio, el CEO sueco enviaba teléfonos Samsung envueltos en papel dorado a influencers y críticos tecnológicos. Una vez que las reseñas positivas inundaban la red, el flujo de dinero empezaba a llegar a través de PayPal, Stripe y Coinbase.
Cuando los compradores reclamaban que sus lanzallamas no llegaban, Gustafsson les enviaba por correo un libro o un “Certificado de Propiedad”. Con el comprobante de envío de ese papel, el estafador convencía a las procesadoras de pagos de que el producto había sido entregado, bloqueando así cualquier reembolso.
El dinero, que sumó más de 1.3 millones de dólares, dio vueltas por cuentas bancarias en Suecia y los Emiratos Árabes Unidos para borrar el rastro. Gustafsson fue arrestado en España en 2023 y extraditado a Estados Unidos, donde finalmente se declaró culpable de seis cargos, incluyendo lavado de dinero internacional.
Además de la cárcel, el juez le impuso una multa de 25 mil dólares y la orden de devolver cada centavo a las víctimas.
Al final, el único producto real de la empresa fue el certificado de papel.