El escenario es Clacton-on-Sea, donde el ultraderechista Nigel Farage dimitió de su cargo para buscar una reelección que reafirmara su poder. El plan parecía sólido hasta que los partidos nacionales decidieron ignorarlo y no presentar candidatos, dejándolo solo frente a una horda de 34 independientes y listas extravagantes, como el Partido de los Monstruos Locos de Remate.
Entre el caos emergió el Conde Carabasura, un personaje interpretado por el cómico John Harvey que nunca muestra el rostro y viste un uniforme galáctico. El candidato no tiene oficina, pero recibe a medios de Japón, Australia y Alemania en estudios alquilados, donde despacha sus dudas ideológicas.
Cuando le preguntan si es de derecha o de izquierda, Carabasura aclara que se ubica en el centro, aunque no el político, sino el galáctico, pues asegura que los demás candidatos orbitan a su alrededor como pequeños planetas. Sobre la inmigración, se declara radicalmente a favor, argumentando que los alienígenas tienen todo el derecho de ocupar la Tierra.
Su manifiesto de 20 puntos incluye propuestas de Estado urgentes: bajar el precio de los helados de camioneta a un euro, representar al país en Eurovisión y celebrar un referéndum para que Plutón recupere su estatus de planeta. Para el mantenimiento urbano, propone rellenar los baches de las carreteras con los programas sobrantes del Partido Laborista.
El Conde Carabasura ha logrado que el discurso de Farage sobre luchar contra el "establishment" suene irrelevante. Según el guerrero espacial del planeta Sigma IX, no hay nada más establishment que un hombre que ha sido miembro del Parlamento y del Europarlamento.
Sobre la posibilidad de entrar al solemne Parlamento de Westminster con un basurero en la cabeza, el candidato sostiene que los legisladores ya debaten un cambio de reglas para permitirlo, aunque admite que probablemente tengan cosas mejores que hacer con su tiempo.
Hasta hoy, el Parlamento no ha confirmado si el bote de basura cuenta como vestimenta formal.