La pieza, titulada L’Acrobate Au Violon, fue retenida en 2005 cuando las autoridades detectaron que la obra y un dibujo de Ossip Zadkine no tenían permiso para salir de Francia. Los dos ciudadanos suizos que transportaban el cargamento fueron detenidos, multados y sus bienes quedaron bajo custodia del Estado.

El problema es que el Estado olvidó dónde los puso.

Las obras permanecieron en un depósito del este de Francia hasta que alguien las redescubrió hace dos años. Tras el letargo burocrático, el dibujo de Zadkine regresó a París, mientras que el grabado de Chagall terminó en el Museo de Bellas Artes y Arqueología de Besanzón.

El alcalde de la ciudad, Ludovic Fagaut, aseguró que el servicio de aduanas realmente ha honrado al museo al entregarles la pieza, que es el primer Chagall que integra su colección.

La obra muestra a un acróbata haciendo malabares con un pollo sobre un violín. Maël Vandewalle, conservador del museo, describió el estilo del artista como un mundo de ensueño totalmente desconectado de la realidad.

La pieza no es la más cara del autor, cuyos cuadros alcanzan los 28 millones de dólares, pero el museo la recibirá oficialmente en septiembre.

Parece que la obra estuvo más tiempo en la bodega que el propio acróbata en el aire.