El gesto, que buscaba proyectar apoyo en un momento de dolor nacional, terminó siendo un manual de cómo quedar en ridículo en redes sociales. Mientras la ciudad francesa lidiaba con el caos y la tragedia, el funcionario optó por rescatar del archivo una imagen suya frente a una noria.
El mensaje que acompañaba la foto era igualmente inspirador: «El año pasado en estas mismas fechas estuve en París celebrando mi cumpleaños. #Paris también es nuestra casa».
La publicación no se quedó solo en la nostalgia del viaje. El político aprovechó el espacio para recordar que París es un lugar acogedor, ideal para celebrar cumpleaños y, según se reporta, encontrar el hueco perfecto para hablar de su libro mientras el resto del mundo procesaba las noticias del atentado.
El incidente se ha convertido en el ejemplo máximo de la delgada línea que separa el homenaje público de la promoción personal descarada.
El año pasado estuvo en París, pero este año le tocó estar en el centro del chiste.