El producto se anuncia en el sitio web de la empresa con una capacidad de 3.14159265359 litros. Es una precisión tan desmedida que, con esos mismos decimales, se podría calcular la circunferencia de la Tierra con un margen de error de apenas unas micras.

Sin embargo, la realidad normativa es menos ambiciosa. La etiqueta física de la botella especifica que contiene 3.14 litros, dejando fuera esos mililitros restantes que separan el marketing de la matemática pura.

Para poner el despliegue técnico en perspectiva, la NASA utiliza entre 15 y 16 decimales para sus cálculos de sondas espaciales. Bezoya se quedó a medio camino de conquistar el cosmos, pero logró algo más singular en el diseño industrial.

A pesar de llevar el nombre y la medida de la constante más famosa de la geometría, la base de la botella no es redonda, sino un rectángulo con esquinas redondeadas.

El tapón sí es circular.