Ante las preguntas sobre cómo era posible que el depósito ilegal estuviera pegado al cuartel sin que nadie lo notara, la mandataria aclaró que el hallazgo fue mérito de la propia corporación. Según la presidenta, el hecho de que el huachicol estuviera al lado de los uniformados no es un descuido, sino una prueba del trabajo del gabinete de seguridad.

La administración federal precisó que no se trataba de una refinería, sino de un centro de procesamiento. Para detectar este y otros transportes ilegales, las autoridades ahora buscan vehículos que no porten los códigos QR obligatorios de la Secretaría de Energía.

El operativo forma parte de una serie de indagatorias de la Fiscalía General de la República que incluyen combustible de contrabando en buques y ferrotanques que entraron por Coahuila. En este último expediente se presume la participación del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo.

Por su parte, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, aprovechó para informar que esta semana realizaron 14 cateos contra el huachicol en el centro del país y que, en los últimos 15 días, decomisaron 3 mil 500 máquinas tragamonedas vinculadas al crimen organizado en el Estado de México, Michoacán y Sinaloa.

El éxito del operativo dependió de que la Guardia Nacional mirara hacia el lado donde estaba el combustible.