La polémica surgió con las primeras reseñas de Life of M, la nueva novela de Cusk. En la historia, una actriz identificada solo como "M" acepta que una escritora documente su vida, solo para descubrir que el resultado la hace parecer "incapaz de amar".

El parecido con Portman no es una coincidencia, sino un calco. La protagonista del libro protagonizó una película sobre una bailarina y es el rostro de una marca global, detalles que encajan milimétricamente con El cisne negro y la publicidad de Miss Dior.

Incluso Cusk rescató un dato muy específico: en el debut cinematográfico de "M", la madre pidió eliminar escenas donde la niña sugería interacciones sexuales con un adulto. Es exactamente lo que pasó con Portman en El perfecto asesino en 1994.

Fuentes cercanas a la actriz aseguran que Portman está devastada, mientras que críticos literarios señalan que el libro sugiere que la estrella fue absorbida por su propia fama.

Cusk no es nueva en esto de usar a sus conocidos como combustible. La escritora ya ha dejado el rastro de un exmarpio expuesto en sus libros y hasta un funcionario de aeropuerto que fue sarcásticamente retratado por su ropa.

La novelista no ha dado declaraciones, manteniendo su costumbre de arrasar con la gente y seguir adelante.

Resulta difícil procesar que lo que más le dolió a la actriz fue que la describieran exactamente como es.