México ha alcanzado un nuevo nivel de eficiencia burocrática. Marcelo Ebrard y Vidal Llerenas, director del IMPI, se reunieron formalmente con Karla Ivette Gómez López y su hijo Christian para entregarles la constancia que acredita que el Pato Merlín es, legalmente, suyo.
El trámite, realizado vía Marcanet, no solo protege el nombre, sino también el "diseño tridimensional" del ave. Según la solicitud, la marca cubrirá servicios de educación, formación, entretenimiento y actividades deportivas y culturales.
La intervención de la Secretaría de Economía fue necesaria debido a un conflicto de intereses de alta tensión: alguien en Yucatán intentó registrar al pato primero. Ante semejante crisis de propiedad industrial, el IMPI decidió intervenir para garantizar que la marca quedara en manos de la familia, basándose en que es un "hecho público y notorio" que el animal vive con ellos.
Durante el acto, Ebrard explicó con solemnidad que todas las solicitudes pasan por un análisis técnico y jurídico para garantizar la "certeza, legalidad y transparencia" de los activos intangibles en el país.
Mientras el Gobierno Federal blinda la propiedad intelectual del ave, el Pato Merlín ya opera como una empresa: tiene cuenta de Instagram, una ilustración con la camiseta de la Selección y un representante para gestionar entrevistas.
El Pato Merlín ya es marca registrada y ahora cuenta con el respaldo jurídico del Estado mexicano.