El ministro de Educación de India, Dharmendra Pradhan, terminó empacando sus cosas después de que el Cockroach Janta Party (CJP) —mejor conocidos como las "Cucarachas"— decidiera que ya era suficiente. El grupo, organizado principalmente por redes sociales, mantuvo la presión durante más de un mes hasta que el Gobierno de Narendra Modi tuvo que ceder.
El problema empezó con la prueba nacional de acceso a medicina, el NEET-UG, cuyos resultados se filtraron antes de tiempo. En un país donde estos exámenes son la única salida para millones de jóvenes que aspiran a una universidad o a un puesto público, el fraude resultó ser el detonante perfecto para que las "Cucarachas" tomaran las calles.
La renuncia de Pradhan es un golpe al orgullo del partido oficialista, que llevaba 12 años presumiendo que ningún ministro había dimitido bajo su mando. Para calmar las aguas, la Administración india presentó un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra quienes se dediquen a filtrar exámenes, aunque el daño a la imagen institucional ya estaba hecho.
El CJP demostró que una estructura descentralizada y un nombre absurdo pueden poner en jaque al establishment de Nueva Delhi.
El Gobierno de Modi aprendió que es más difícil combatir a las cucarachas que a un partido político tradicional.