La Minocqua Brewing Company decidió que la mejor forma de atraer clientes era anunciar que regalaría la cerveza el día que Donald Trump muera. La promoción, lanzada en redes sociales el pasado enero, evitó nombrar directamente al mandatario, aunque el mensaje fue lo suficientemente claro para encender las alarmas.

El entusiasmo del dueño, el activista Kirk Bangstad, alcanzó su punto máximo en abril. Tras el intento de asesinato contra Trump durante la cena de corresponsales en la Casa Blanca, el bar publicó con optimismo que casi conseguían el "día de la cerveza gratis".

La polémica atrajo la mirada del Departamento de Hacienda de Wisconsin, que notificó a la empresa que podría perder su licencia para vender alcohol el próximo 4 de agosto.

Aunque el mundo esperaba una represalia por el mal gusto de la promoción, el gobierno estatal resultó ser mucho más aburrido y burocrático. La sanción no tiene nada que ver con la muerte del presidente, sino con que la compañía transportó cerveza enlatada desde Illinois sin los permisos correspondientes.

Bangstad aseguró que luchará con uñas y dientes para mantener sus dos bares abiertos.

Al final, el estado no castigó la apuesta, sino la logística.