El término "Fife", nacido en los rincones de TikTok en 2020, ha dejado de ser un código de nicho para convertirse en el uniforme oficial de la temporada. Según la definición de la red, un Fife es aquel aficionado al fútbol que encarna el perfil masculino tradicional y se especializa en soltar comentarios de cuñado cada vez que tiene oportunidad de opinar.

El fenómeno alcanzó su pico tras la segunda victoria de la selección española, provocando que incluso los sectores más alternativos de la sociedad sucumbieran al impulso de ponerse una camiseta dos tallas más chica y gritar consignas patrióticas con una intensidad terrorífica.

Para los Boomers, el estado de "Fife" no es una tendencia, sino un estilo de vida heredado. Mientras los jóvenes descubren la ansiedad de los 120 minutos de una final, la generación anterior recuerda que su formación ocurrió entre chupetes y balones de cuero raído en patios escolares donde el raspón en la rodilla era la medalla de honor.

La transformación fue tan agresiva que usuarios de redes sociales confesaron haber disfrutado la experiencia de ser Fifes, llegando algunos a preguntar si el equipo se asigna por decreto o si hay que pasar por un proceso de selección para entrar formalmente en el gremio del cuñadismo.

Al finalizar el torneo, la mayoría regresó a su normalidad, aliviados de soltar la carga mental que implica vivir en un estado de tensión deportiva permanente.

La pasión no se destruye, solo se transforma en un comentario no solicitado sobre el fuera de lugar.