El misterio de las heces cúbicas había mantenido confundidos a senderistas y biólogos durante décadas. Para resolverlo, el doctor Scott Carver y el doctor Ashley Edwards de la Universidad de Tasmania, junto con el profesor David Hu de Georgia Tech, decidieron que el asunto ameritaba un estudio formal.
El trabajo, que analiza la mecánica detrás de la producción de estos cubos orgánicos, fue reconocido en Harvard por la organización Improbable Research. El premio Ig Nobel se otorga precisamente a investigaciones que primero hacen reír al público y luego lo obligan a pensar.
El equipo no estuvo solo en la gala de lo inusual. Otros laureados incluyeron a investigadores de Singapur que aplicaron tecnología cuántica en cucarachas y a un grupo de la Universidad Radboud que analizó qué tan "amigables" son los billetes para el transporte de bacterias patógenas.
Mientras unos se enfocaban en la física de los insectos o la higiene del dinero, el grupo de Carver y Hu se mantuvo firme en su misión de entender la arquitectura intestinal del wombat.
Al final, la ciencia confirmó que el animal no usa moldes.