El sistema de "confusión de identidad" nació con la noble intención de que el VAR ayudara al árbitro a no amonestar al inocente. Sin embargo, la teoría chocó con la realidad en los cuartos de final entre Argentina y Suiza.
En el partido, la regla se aplicó para revisar una acción de Almirón, jugador de Paraguay, y el proceso terminó, por razones que la lógica no explica pero el reglamento sí, en la expulsión de Embolo, el futbolista suizo.
Ante el ruido, la IFAB publicó una circular aclarando que el VAR solo puede revisar quién cometió la infracción, pero no la infracción en sí. También presumieron que la norma es ideal para gestionar las simulaciones, aunque olvidaron mencionar que no hicieron ensayos antes de lanzarla al mundo.
La FIFA, en un intento por salvar la dignidad del colegiado, aseguró que ni el árbitro ni el VAR actuaron mal. Según el organismo, la interpretación fue "válida", a pesar de que el resultado fue mandar a las regaderas al jugador que no tenía nada que ver con la jugada original.
Como la regla depende enteramente de la interpretación del árbitro y el reglamento no dice explícitamente que simular una falta amerite amarilla, la FIFA decidió que la norma se analizará en próximas asambleas.
Por lo pronto, la regla de "confusión de identidad" queda suspendida hasta que alguien descubra cómo usarla sin echar al jugador equivocado.
La FIFA ya no puede usar la regla porque no saben cómo funciona.