El fujimorismo inicia su segunda etapa en el palacio presidencial. La asunción de Keiko Fujimori cierra un ciclo que comenzó hace casi 27 años, cuando Alberto Fujimori decidió que la mejor forma de dimitir en medio de un escándalo de corrupción era a través de un fax.
Aquel proceso de renuncia remota, coordinado con su entonces mano derecha Vladimiro Montesinos, quedó grabado en la historia como uno de los cierres de mandato más peculiares de la región. Ahora, la tradición de los Fujimori regresa a la sede del poder.
La nueva mandataria llega al cargo cargando con el peso de un apellido que ya conoce los pasillos del gobierno y los métodos de salida rápida.
Parece que en la familia la herencia más fuerte es el manejo de la oficina.