El Comité del Patrimonio Mundial de la ONU manifestó su inquietud porque México decidió que era más eficiente inaugurar la obra que responder los mensajes. El organismo lamentó que la infraestructura ya esté funcionando sin que el Estado haya presentado una evaluación centrada en el Valor Universal Excepcional del sitio, un documento que el comité solicitó varias veces.
Tampoco hubo rastro de la Evaluación Ambiental Estratégica. Ante la excusa de que la legislación nacional no contempla un marco formal para este trámite, la UNESCO recordó que eso no impide que México haga el trabajo y le instó a darle prioridad.
La representación mexicana, en un despliegue de diplomacia, dijo que "lamentó profundamente" que el reporte de una misión de monitoreo de 2025 no estuviera listo para la sesión del comité. Aseguraron que el estudio se hizo con los "más altos estándares profesionales" y que gastaron muchos recursos para que fuera un éxito.
Para el Gobierno, el problema es que el comité avisó la fecha de la reunión con "breves días de anticipación", lo que impidió un diálogo técnico significativo. Según la delegación, esperar al próximo examen sería un error porque la conservación de Calakmul es "intrínsecamente dinámica" y podría cambiar mientras el comité termina de leer los correos.
La UNESCO dio un plazo hasta febrero de 2027 para recibir un informe actualizado sobre el estado del sitio.
Mientras tanto, México sigue convencido de que la mejor forma de conservar el patrimonio es terminarlo primero y explicarlo después.