La cámara restaurantera decidió que lo más urgente era blindar la imagen del establecimiento, asegurando que el respeto a los seres vivos es un principio que comparten y promueven como valores sociales.

El despliegue de solidaridad ocurre luego de que en redes sociales se vinculó al lugar con la persona presuntamente responsable de maltratar al perro Rocky. Ante el escándalo, el restaurante ya había aclarado que no tiene relación con el sujeto, pero la Canirac consideró necesario añadir su propio sello de aprobación institucional.

Isidoro García Reyes, presidente de la Canirac Coahuila Sureste, pidió a la ciudadanía separar las conductas individuales de la trayectoria de la empresa. Según la cámara, el negocio ha contribuido al desarrollo gastronómico y turístico de la ciudad, por lo que sería injusto que juicios anticipados afectaran la fuente de ingresos de las familias que ahí trabajan.

La organización cerró su postura exhortando a la sociedad a privilegiar la objetividad y la confianza en las instituciones mientras refrendan su compromiso con una industria ética y apegada a la legalidad.

La cámara restaurantera ya dejó claro que el respeto animal es prioridad, siempre y cuando no afecte la operación de la vaca.