El estadio Riyadh Air Metropolitano recibirá este jueves a Kanye West en un concierto que ya es un milagro logístico. Mientras Australia, Reino Unido, Francia, Polonia y Suiza le cerraron la puerta en la cara, España decidió que el rapero podía entrar, a pesar de que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, lo pensó dos veces.
El problema es que Ye decidió que la música no era suficiente para expresar sus crisis financieras. El 8 de mayo de 2025 lanzó el sencillo 'Heil Hitler', donde explicó que su millonaria deuda con Hacienda lo empujó a abrazar la ideología nazi. Para darle realismo a la pieza, el coro incluía la frase «Nigga, heil Hitler» y un fragmento de un discurso de Adolf Hitler de 1935.
Para limpiar su imagen, el rapero publicó una disculpa en The Wall Street Journal en enero. En el texto, West aseguró que no es nazi ni antisemita y justificó su «fractura con la realidad» debido a un accidente de tráfico ocurrido hace 25 años que le lesionó el lóbulo frontal derecho, sumado a su trastorno bipolar tipo 1.
A pesar de las disculpas y el historial, 60,000 personas pagaron su entrada para ver una escenografía que hace que cualquier montaje parezca una maqueta. El show incluye una esfera de 30 metros de diámetro que simula el planeta Tierra y funciona como escenario y pantalla.
El evento llega en medio del verano más caluroso desde 1850, coincidiendo con otras citas musicales en Madrid y Barcelona, donde el público podrá disfrutar de artistas que, a diferencia de Ye, no han intentado resolver sus problemas fiscales mediante el Tercer Reich.
Al final, el lóbulo frontal no pudo con el gusto por el nazismo administrativo.