La dinámica es sencilla: publican datos reales sobre la precariedad de los detenidos —falta de agua, comida o contacto familiar— para luego rematar con un video de un hombre blanco masturbándose con pasamontañas. El objetivo no es informar, sino servir de combustible para el llamado "porno MAGA", donde la retórica extremista y el placer físico se dan la mano.

Cuentas como @superioritymale y @malesupremacy13 promueven la estética del "dios blanco" y el "macho alfa", animando a sus seguidores a reclamar su supuesto derecho de nacimiento como especie dominante. Para estos usuarios, la "verdad biológica" es un excelente lubricante.

El menú de excitantes es variado. En una lista titulada "Cosas con las que me masturbo", un usuario incluyó los bombardeos en Gaza, la contaminación por plásticos y la negación de los derechos LGBT. Otros prefieren el montaje audiovisual: clips de actos sexuales al ritmo de "Born in the U.S.A.", con un texto en rojo, blanco y azul que invita formalmente a unirse al ICE.

Bruce Springsteen, cuya música acompaña estas orgías ideológicas, ha calificado a la administración actual de corrupta y traidora. La Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional, por su parte, prefirieron no comentar sobre su involuntaria participación en el fetiche.

Según algunos seguidores, este contenido es una respuesta al "liberalismo performativo". Para ellos, el racismo no es un problema social, sino un valor estadounidense que se disfruta mejor en la intimidad del gooning o la dominación financiera.

La guerra es porno, y el ICE es el casting.