El Consejo de Política Interna de la Casa Blanca publicó un informe el pasado 4 de julio donde sostiene que el museo, pieza central del complejo Smithsonian, falla en presentar un relato "unificador y digno". Según la administración, el problema es que la institución no es lo suficientemente inspiradora.

El informe es parte de un plan más amplio del presidente Trump para remodelar la narrativa nacional, lo que en la práctica implica quitarle peso a temas como la esclavitud, el racismo y los prejuicios contra la comunidad LGBT+.

Ante un subcomité de la Cámara de Representantes, el diputado republicano por Tennessee, Tim Burchett, se quejó de que el museo presenta la historia como una "lucha de poder continua entre opresores y oprimidos". Para Burchett, el contenido del museo es simplemente material "woke".

Anthea M. Hartig, directora del museo, rechazó las acusaciones y aseguró que la institución no toma partido en debates políticos. Explicó que añadir voces y pruebas que fueron ignoradas en el pasado no es "borrar la historia", sino actualizarla para que más ciudadanos se vean reflejados.

La directora afirmó que el informe no caracteriza de manera justa el trabajo del museo, aunque admitió que siempre se puede mejorar.

Mientras tanto, la Casa Blanca insiste en que no se puede confiar en quienes no cuentan la historia con suficiente entusiasmo.