El esquema de emprendimiento es sencillo: el cliente paga una decena de pesos, sostiene los implementos patrióticos y el dueño del puesto opera el celular para asegurar que el Estadio Azteca salga en el encuadre.

El puesto se ubica justo frente al Coloso de Santa Úrsula, donde el hombre aprovecha el flujo de aficionados que regresan a la Liga MX tras el Mundial 2026. El servicio incluye la renta del equipo y la asistencia técnica del fotógrafo para que la imagen sea apta para redes sociales.

La eficiencia del modelo ha generado una ola de empatía en TikTok, donde usuarios sugieren acudir al estadio exclusivamente para pagar la tarifa y dejar propinas de hasta 100 pesos.

Mientras el estadio conserva logotipos y señalizaciones de la justa internacional, la explanada ha recuperado su ecosistema habitual de comercio informal y supervivencia creativa.

El patriotismo ahora tiene una tarifa preferencial de 10 pesos.