José Ramiro López Obrador, encargado de la política interna del estado, rechazó que exista una crisis de seguridad a pesar de que Villahermosa se ha convertido en un catálogo de restos humanos. Según el funcionario, las estadísticas oficiales muestran que los homicidios dolosos tienen una tendencia descendente.

El problema, explicó el secretario, es que las organizaciones criminales han optimizado su forma de exponer a las víctimas para alterar la percepción ciudadana.

En días recientes, el estado registró el hallazgo de una cabeza en la colonia Miguel Hidalgo, otra cabeza guardada en una hielera de unicel en la carretera Villahermosa-La Isla y dos cuerpos desmembrados en bolsas plásticas en la ranchería Río Tinto.

Para el gobierno estatal, este despliegue no es señal de caos, sino una táctica de comunicación. López Obrador señaló que al fragmentar los cuerpos y repartir los restos en distintas vialidades, los perpetradores logran multiplicar la visibilidad de un solo crimen.

De acuerdo con el funcionario, este método hace que la gente crea que hay más muertos de los que realmente registran las fiscalías.

Básicamente, el estado está tranquilo, pero los criminales saben segmentar muy bien su mercado.