Para el mandatario, la acción que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos no fue una guerra convencional, sino una operación contra el narcoterrorismo. El presidente comparó el episodio con el conflicto en Irán, señalando que mientras aquel duró cuatro meses y dejó 18 muertos, en Venezuela solo hubo un capturado y cero bajas estadounidenses.

Trump destacó que el balance es sumamente positivo, especialmente en el sector energético. Según el presidente, empresas estadounidenses ya están invirtiendo para reactivar la producción y hay decenas de millones de barriles en camino a EE. UU., lo que ayudaría a bajar los precios de los combustibles y a reembolsar los costos de la operación.

El mandatario también se refirió a los terremotos que azotaron el país el pasado 24 de junio. Trump describió el desastre como un "movimiento" y un "desplazamiento de la tierra que fue increíble", para añadir acto seguido que supone que lo llamarían un terremoto.

A pesar de la tragedia natural, el presidente presumió que su gobierno llegó primero con la ayuda humanitaria y los equipos de rescate, calificando a las actuales autoridades venezolanas como "nuevos y grandes amigos".

Entramos en guerra, sacamos el petróleo y ya nos llevamos muy bien.