Desde la conferencia mañanera, Claudia Sheinbaum decidió que la estrategia para alcanzar la perfección inédita en la primera fase del Mundial no requiere análisis táctico, sino el estado de ánimo del pueblo. Según la Mandataria, el éxito del Tricolor está ligado a que la gente esté contenta, por lo que envió toda la energía positiva desde Palacio Nacional.

La titular del Ejecutivo evitó mojarse con un marcador exacto, asegurando simplemente que México ganará. Para garantizar el resultado, la Presidenta coordinó su agenda festiva: comerá pozole, uno de sus platillos favoritos, y verá el encuentro acompañada de su esposo.

La logística del festejo es estrictamente doméstica, ya que Sheinbaum admitió que, debido al juego de la Selección, resulta "difícil llegar al Centro".

Mientras tanto, la Presidenta aprovechó para resaltar que la presencia de extranjeros en los Fan Fest es una prueba de que México exporta alegría al mundo, citando que incluso los coreanos celebraron aunque el equipo mexicano les ganó.

El plan maestro para el récord histórico de nueve puntos depende ahora de la buena vibra y el hambre de pozole.