El incidente ocurrió en la colonia Medina de Alfaro durante la persecución de un sospechoso. Según el informe oficial, uno de los policías quedó separado de su grupo y fue atacado por varios perros que, presuntamente, recibieron órdenes de civiles para lanzarse contra el oficial.

Ante este panorama de riesgo, el agente decidió realizar una detonación con su arma de fuego, acabando con la vida de uno de los caninos. La dependencia sostuvo que la maniobra fue necesaria para salvaguardar la integridad del elemento y señaló que los delincuentes suelen usar diversos medios para facilitar las fugas.

El secretario de Seguridad y Paz, Juan Mauro González Martínez, pidió considerar el contexto y recordó que sus policías toman decisiones en segundos. Para suavizar el golpe, el funcionario presumió que la corporación tiene un programa de jubilación para binomios caninos, subrayando que los perros son "compañeros de misión" y no herramientas de trabajo.

Por su parte, el albergue Amor Mestizo cuestionó la versión oficial. El grupo señaló que el perro parecía ser muy joven o castrado, por lo que resulta difícil entender que la única respuesta proporcional ante tal amenaza fuera un arma de fuego.

La Secretaría reiteró que su actuar se rige por los principios de legalidad y necesidad.

El perro murió por una bala, pero el oficial sobrevivió al despliegue táctico de los civiles.