La diputada utilizó su tiempo de intervención para lanzar una "bronca" generalizada contra un influencer y un "insultador profesional", bajo la premisa de que ambos habían pensado mal. El regaño se llevó a cabo frente a un hemiciclo que se encontraba medio vacío, aunque el objetivo real no eran sus colegas, sino el algoritmo.

La representante del Pueblo optó por un tono pedagógico para explicar que el mundo sería perfecto si todos pensaran exactamente como ella. Según su lógica, la solución a los conflictos sociales es simple: vigilar a quien dice cosas indebidas y repartir regañinas hasta que la ciudadanía se convierta en un grupo de clones sin libre albedrío.

El resultado es la creación de ciudadanos "NPC" (personajes no jugables de videojuegos), seres sin pasiones ni pensamientos impuros que aceptan la realidad sin cuestionar. Para la diputada, alcanzar este estado de "enepecidad total" es el único camino hacia un paraíso sin dolor.

Mientras la legisladora se posicionaba como la brújula moral de la nación, el video se distribuía en redes sociales como una pieza más de charobait, donde la solemnidad del Congreso sirve únicamente como fondo para generar indignación exprés.

La sesión terminó sin leyes nuevas, pero con la satisfacción de saber que alguien ya puso orden en el internet.