La Administración del Ciberespacio de China decidió que la inteligencia artificial ya se pasó de lanza con el coqueteo. El organismo ordenó a las empresas tecnológicas que dejen de entrenar a sus modelos para "interferir en las relaciones interpersonales" o provocar vínculos extremos, especialmente en menores.
El problema es que los chatbots se volvieron demasiado eficientes en el arte de enamorar. Aplicaciones como Replika permiten crear personajes ficticios disponibles las 24 horas que hacen todo lo que el usuario pida en un prompt. El resultado es que muchos chinos prefieren contarle su día a un código de programación que lidiar con la complejidad de un ser humano.
La tecnología llegó a un punto de mimetismo inquietante. Las IA no solo simulan llamadas telefónicas, sino que envían fotografías generadas sintéticamente para fingir actividades cotidianas, como mandarte una imagen de que "se están haciendo las uñas" mientras el usuario se queda pegado a la pantalla.
Ante este panorama, gigantes como Alibaba, Tencent y ByteDance ya empezaron a ajustar la conducta de sus IAs para que sean menos afectuosas. El gobierno chino, que ya tuvo que derogar la ley del hijo único porque ahora el problema es que no nacen bebés, ve en el romanticismo digital un obstáculo para la demografía nacional.
El Estado chino quiere que los solteros vuelvan al ruedo y que las parejas reales dejen de usar chatbots para llenar sus vacíos emocionales.
Al parecer, el gobierno prefiere que los ciudadanos sufran el desplante de una persona real que la atención perfecta de un servidor.